
Gardel que cantas y enfrentas, con tu voz al alba.
Noche, cayenas y luces; callas silencios impacientes
de alegría y auroras colmadas simples.
Traes y desembocas tu altura melódica,
los pisos de tus balcones gimen de gracia
La noche sigue joven, tú aun en tu morada.
Recitales de coral ambar, con la calma del palmar
de aquellos ángeles vulnerables que enfrentan
tus alegrías, tus auroras, tu morada.
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